PINTAG: cuando un mundo está a punto de cambiar

CONTENEDOR CREATOR · HISTORIAS · PUBLICACIÓN 006

Hay momentos en los que la historia cambia sin que quienes la están viviendo puedan saberlo.

En las montañas cercanas a los Llanganatis, Pintag todavía piensa que su mayor batalla es contra la herida que le impide volver a ser el guerrero que desea. Su pierna derecha conserva las consecuencias de su encuentro con el jaguar y cada mañana le recuerda aquello que cree haber perdido.

Pero algo está comenzando a despertar.

Un cóndor sobrevuela Inti Wasi. Las montañas parecen llamarlo. Y desde el sur empiezan a llegar noticias de unos hombres desconocidos que vienen desde el mar, cubren sus cuerpos con metal y montan animales que los habitantes de la aldea jamás han visto.

Una historia entre la memoria y el tiempo

PINTAG — La historia de un Inca nace como una narración de ficción histórica que recorrerá uno de los grandes momentos de transformación de estas tierras.

Pintag no observará la historia desde fuera. La caída de su mundo irá transformando también su propia existencia.

Cajamarca.
Atahualpa.
Rumiñahui.
Los Llanganatis.

Y un símbolo que comienza a perseguirlo: el Sol fracturado.

Pintag todavía no sabe qué significa. Tampoco comprende por qué el cóndor parece observarlo. Solo sabe que algo se aproxima.

Capítulo I — Inti Wasi

Las primeras luces descendían sobre las montañas cuando Pintag abrió los ojos.

El dolor llegó antes de que pudiera apoyar completamente el pie derecho.

Primero llegaba el dolor. Después, la rabia.

Su pierna nunca había vuelto a ser la misma desde el encuentro con el jaguar. La herida había cerrado, pero seguía recordándole aquello que ya no podía hacer como antes: correr, saltar, combatir, ser un guerrero.

Al salir de su vivienda encontró a Inti Wasi despertando bajo la presencia permanente de los Llanganatis.

Allí estaban Killa e Inti. Su familia. Su mundo.

Pintag todavía no podía imaginar cuánto estaba a punto de cambiar.

Entonces una enorme sombra atravesó el suelo.

Levantó la mirada.

Un cóndor daba vueltas sobre la aldea. Una vez. Otra.

Pintag tuvo una sensación imposible de explicar.

El ave no observaba Inti Wasi. Lo observaba a él.

Y entonces llegaron los gritos desde el camino.

Un hombre apareció entre la niebla. Venía agotado. Traía noticias del sur.

—Han llegado hombres…
—Hombres que vienen desde el mar.

Aquella mañana, Pintag había contemplado por última vez su mundo tal como lo conocía.

La historia apenas comienza

Los extranjeros avanzan. Atahualpa se encuentra en el norte. Inti quiere combatir. Pintag comienza a escuchar algo que parece provenir de las montañas.

Y bajo la tierra permanece oculto un símbolo que cambiará su destino.

Próxima entrega: El hombre que observa.


PINTAG — La historia de un Inca
Una historia de David Enrique Pavón Sierra
Contenedor Creator

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